domingo, 28 de noviembre de 2010

Autoestima (ficción)


Madre- ¡Nene! ¡Camina bien que te tropezás! ¡Poné bien las manos que se te caen las cosas! Mirá que sos estúpido, te mando a espiar y tocás timbre. No se a quien saliste tan lento. Este chico tiene seis neuronas funcionando y no se tocan. No se conocen las neuronas que tiene este chico.  La tiene en el inmenso espacio que tiene en la cabeza, ermitañas, solas una por cada lado. Para colmó mirá la cabeza que tiene, es deformado. Parece uno de los cabezones de los corzos. ¡Cerrá la puerta del lado de afuera y no vuelvas hasta la noche! ¡Hace algo útil! Dame un poco de dignidad, sacate de mi vista. A veces cierro los ojos para no verlo y hacerme la fantasía de que no lo tuve
¡Ah! si si si, el autoestima. Claro que si licenciado, nosotros le trabajamos el autoestima al chico.  Le cuidamos el autoestima como si fuera nuestra.  Nos preocupamos de que se sienta valorado, reconocido,  comprendido. Si si si, claro que si, más que nada eso
Justamente ahí apareció de nuevo ¡No te asomés basura inservible!  ¡Acá el licenciado me dice que no tenés autoestima! ¡Otra cosa que no tenés! ¿Cuantos disgusto nos vas a dar inservible? ¿Cuántas cosas te van a faltar? ¡Ahora tampoco tenés autoestima! ¡No te asomés, no te asomés basura inservible que te disparo de nuevo!

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