lunes, 22 de noviembre de 2010

Ponen un circo y les crecen los enanos fascistas

A veces parece haber un espíritu golpista en algunos políticos de la democracia. Funcionarios pagados con sueldos del sistema democrático, que le deben todo de lo que se proveen a la democracia, que a diferencia de casi todos nosotros a ellos los alimenta directamente, les da de comer en la boca, pero que muchas muerden la mano de quien les da de comer

Eso puede tener que ver con que todos tenemos un pequeño enano fascista adentro, y el de ellos está afincado. Es una pequeña parte de nosotros, que si la riegan (los medios por ejemplo) como los frijoles mágicos del cuento, crece.

Por eso cuando los escuchás hablar en el congreso algunos no parece que tuvieran un enano fascista, sino un circo completo de enanos fascistas adentro. Y si abren la boca para decir algo se escucha la música del circo de los enanos fascistas, y la voz de un presentador que dice “El maravilloso circo de los enanos fascistas que tenemos adentro”


Enanos fascistas, ponis, hipopótamos enanos y selvas de árboles bonsái


Incluso, como en la frase, los enanos fascitas del circo de enanos fascistas que tienen adentro, les crecen, porque se van poniendo grandes con esos vicios.

Los ves actuar un poco más, como actuaron en los últimos años en el congreso, y pensás que esos enanos ya tienen los veinte años de residencia, se pueden presentar a elecciones adentro de ellos, inclusive puede tener todo un congreso de enanos fascitas adentro. Que deben tener dos o tres colonias. Su cuerpo debe ser la geografía del país de los enanos fascitas.

Sino no se explica como a este gobierno elegido democráticamente le sacaron el vicepresidente y presidente del senado, intentaron sacarle el manejo del presupuesto y la decisión sobre él, el presidente del Banco Central y el manejo de los fondos de ese banco, y la política cambiaria del país, el ministro de economía y el manejo de la política económica. E intentaron enfrentarlo con el congreso, las dos cámaras, la Corte Suprema, y al gobernador de la provincia más grande

Si hubiesen cumplido su cometido la presidenta no hubiese tenido vicepresidente y presidente del senado (de hecho no lo tiene) presidente del central y manejo de la política monetaria del central (de echo por un tiempo no lo tuvo) decisión sobre su presupuesto y manejo del presupuesto (de hecho por un tiempo no lo tuvo) y al congreso, la Corte Suprema y el gobernador de Buenos Aires en contra. O sea, se hubiese vaciado su cargo y hubiese tenido que renunciar.

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