domingo, 7 de noviembre de 2010

Un Koala, un cachalote y un lemur

 
Si seguimos con la introducción de especies en ambientes extraños a este ritmo, un día de estos va a pasar lo que nunca pasó. Que un tiburón va a quedar cara a cara con un mono. Van a tener que ser fuerte del corazón (sobre todo el mono), se les va a salir por la boca. Y muy abiertos van a tener que haberse formado para asimilar la situación. Progresistas y liberales van a necesitar ser, hasta se podría decir libertinos. Se les va a ir el hipo. Y si son asustadizos van a terminar en otro continente. Y si como todos, les tienen miedo a lo desconocido, el mejor regalo que se les puede hacer para los tiempos que se vienen, es una enciclopedia completa de animales, con todos los animales que existen.
Y ni hablar de la primera vez que un cocodrilo se coma un suricato, lo va a ir comiendo despacio y los  que lo vean se van a pensar que es de buena digestión, come de a poco, saborisando, y en realidad va a estar pisando con cuidado ¡Me estoy comiendo un mounstruo! Se va a estar diciendo

¿Cómo se llegó a esto?

Después de los últimos movimientos en introducción de animales en otros ambientes, lo que se pueden preguntar los animales (si se pudieran preguntar algo) es cuando se va llegar al límite ¿El día que un elefante se encuentre con un pulpo, va a ser suficiente? (Qué hago con vos, se vana decir) ¿O un koala se junte con un cachalote y una lemur, en la copa de un árbol? Y tarden un rato en salir del estupor.  O en el momento en que un topo se encuentre en el polo con un águila y un flamenco, y se hagan la pregunta básica ¿Qué pasa con esta situación? ¿Cómo se llegó a este momento? ¿Nunca una situación simple para mí?  Con razón me acusaban de raro
Si siguen así con las cosas que hacen con los animales esto ya no se va a parecer a  La Tierra sino a la tierra de Alicia en el país de las maravillas. Y la maravilla acá va a ser lo que hemos hecho con la naturaleza, no el país, y que la naturaleza siga siendo ella. Estirándola como un sueldo a medio mes nos tenemos que preguntar, conceptualmente ¿Cuánto podremos seguir estirando hasta que deje de ser?


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