domingo, 27 de marzo de 2011

Cotidiano. Diferentes actitudes estando solos y acompañados, o La soledad del poder

Otra de las cosas que típicas de nuestro mundo cotidiano es que tenemos diferentes actitudes estando solos y acompañados


Si nos golpeamos el dedo de un pie descalzos estando solos llevamos la mesa a un aserradero y la hacemos souvenir. Si estamos delante de alguien decimos: “Creo que me he golpeado una falange caballero. Son esas cosas que le pasan a uno, seguramente he cometido torpeza” Y nuestro acompañante piensa que está con un lord ingles

Si se nos vuelca el café a la mañana estando solos, a punto de tomarlo, recién servido, sobre la mesa y las piernas, la mesa termina en la casa del vecino y la azucarera dos barrios más allá. Si nos pasa estando con alguien, por ejemplo un jefe, le decimos, con nuestra mejor cara de pocker “En las pequeñas imperfecciones está la verdad de la vida” Nos pregunta si estamos practicando zen y nos confiesa sus ganas de aplaudirnos de pie. Pero si sacamos al jefe de escena, en ese mismo momento le estamos pegando tres cabezazos, tipo tucumano a la mesa

Peor aún es el caso de las computadoras, si se nos rompe y nos hace perder seis meses de trabajo estando con alguien, una persona que nos interesa por ejemplo o el mismo jefe, le decimos “Acabo de perder seis meses de trabajo, he ganado seis meses por los que voy a pasar de nuevo por toda esa maravillosa experiencia, que maravilloso dejabou, que linda que es la vida” Y gritamos “La puta que vale la pena estar vivos” Pero si nos pasa estando solos, la computadora hace patito tres veces en el patio del vecino, los transeúntes ven pasar la pc arrastrando por la calle tipo bocha, hasta la esquina. Vamos a buscar el cloro del baño y se lo tiramos adentro. Le vaciamos el litro entero de la leche de la heladera por la hendijas de refrigeraciòn que tiene. Pero si en ese mismo momento, con la misma experiencia, estamos acompañados, decimos con toda la paz del mundo “Estaba ansioso de poder pasar de nuevo toda esta experiencia tan trascendental” Y si en ese instante de nuevo retiramos al otro, nuestra compañía, la persona que nos interesa, por arte de magia, lo hacemos ir al baño o no está directamente;  le estamos tirando grasa de chancho adentro de los circuitos y untando el teclado con mermelada y manteca untable. Y ni hablar si es una computadora personal, le cocinamos un hamburguesa completa, con huevo frito, queso derretido y tomate, y se la hacemos comer articulando, juntando y separando el teclado y la pantalla como si fuera un boca. y como un bajativo, le vaciamos ahí una gaseosa

Se puede decir, de alguna manera, como sea, se puede decir que los otros nos mejoran

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