martes, 13 de septiembre de 2011

De tal astilla, tal palo

En Argentina se produjo un desaguisado reciente, que armó como todo en este último país un varieté mediático, que amenazó con devorarse una de las instituciones más respetables que tiene el país



Hebe de Bonafini, madre de plaza de mayo y madre de la memoria, y abuela del valor, e hija de una época, de madre que es y madraza, adoptó sentimentalmente a una persona en la que confió. Sergio Schoklender. El hijo reciente se hizo heredero sin valor de sus valores

A lo contrario de lo que dice el dicho, de tal palo, tal astilla, acá hubo astilla pero no palo. Él fue la astilla a los pies de las Madres de plaza de mayo, que caminaban buenos pasos

En 2011 estalló un escándalo por sobreprecios, desvíos de dinero y malversación de fondos públicos, en nombre de Sergio Schoklender, que tenía detrás el nombre las madres de plaza de mayo, y por delante el prestigio de la madre de las instituciones

Hebe de Bonafini, inocente en su confianza solo fue culpable de su confianza

Sergio Schoklender, culpable de muchas cosas, nunca fue inocente de ninguna

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