domingo, 1 de abril de 2012

El paseador de peces cuatro.

Señoraaaaaa, el paseador de peces de nuevo
Vio que usted me dio la anguila para que se la pasee ¿Usted tiene un grupo electrógeno propio? ¿Usa a la anguila para iluminar cuando se queda sin electricidad?  Bueno, me quedo tranquilo. Vea, porque no se cómo decirle. Se me electrocuto la anguila?
 ¿Se pueden electrocutar las anguilas? Yo no sabía que eso era posible. Una cosa rarísima, una cosa que no sabía que existía en el mundo ¿Cómo se va a electrocutar la electricidad? ¿Lo puede creer usted? No no, se me electrocuto nomas. Fue como si saltaran los tapones. Ahora hay que convenir que usted ya me la dio electrocutada, un poco, cuando me la dio ya venía haciendo ruido de electricidad. Por ahí son peces que se van electrocutando de a poco, hasta que un día se electrocutan todo. Nooo, pero no va a creer, eso no me había pasado nunca. Si me había pasado que se me habían apagado anguilas. Pero que se electrocuten, propiamente ellas.
Bueno, hay que tener en cuenta que le pego un rayo. Yo pensaba que era el padre que venía a hablar con ella. No quedó nada
¿Y cómo pudo haber pasado eso? Es lo que me pregunto yo. Propiamente propiamente. Bueno, hay que tener en cuenta que le puse un pararrayos. Yyy, para que no me electrocute a los otros peces. Uno no sabe de estas cosas, es nuevo en esto de pasear peces. Ahora le digo eso sí, lucho contra el rayo con una dignidad, parecía una espada del yeti esa anguilita



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