lunes, 4 de junio de 2012

El amaestrador de pájaros. El colibrí pasa


Bueno, precisamente, le traje el colibrí. Tengo problemas con este pajarito. Le estoy enseñando a planear. Es difícil debe ser enseñarle a planear a un colibrí. Parece que les dieron cuerda, parece que no estuvieron volando durante veinte años y de repente salieron a volar. No planea, no se queda quieto, es como si recién hubiese estado mirando la televisión, queda con las revoluciones a mil

A ver colibrí, planee

Pero no ¿Cómo llegamos cuando no haya nadie, agarramos todo, y nos vamos haciendo un túnel por abajo? ¿Que me dice?

No quiero que haga un plan. Que planee con las alas, como los cóndores, que las deje quieta y se deslice con el envión que tenía, el famoso viento de cola. El sueño del vago, trabajar bastante antes para después aprovechar el envío y no hacer nada por un rato. Sea vago 

A ver colibrí, planee con las alas, deje de moverlas, déjelas quietas, que usted va a avanzar solo. Upa! se cayó! Estaba alto. Ay los gatos! Ay los gatos!  que atentos estaban. Ya está, se acabaron los planes. Siempre que le enseño a planear a los colibrís se llena de gatos abajo. Bueno, eso fue un desliz

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