lunes, 11 de octubre de 2010

La justicia participativa de Malinowski


Hay una idea en la justicia que es la de neutralidad. La justicia debe arbitrar de manera neutral. Uno ve como imparten justicia con algunos poderes de Argentina y tiene que decir que tiene menos neutralidad que William Boo

Como en la antropología participativa de Malinowski, en Argentina se practica una justicia participativa. En la antropología participativa el antropólogo pierde su neutralidad y participa del hecho, es un miembro de la cultura estudiada. En la justicia participativa la justicia pierde su neutralidad,  pasa a ser parte del hecho, se vuelve parte del caso y se transforma en delito
Por eso en la idea de que la justicia es ciega, en ese concepto de ceguera de la justicia, cuando se trata de poderosos en Argentina, cuando hablamos de grandes empresarios, políticos, religiosos, ve la letra chica de los contratos,  ve con los ojos cerrados, y hasta ve las galaxias lejanas, y el futuro en la borra del café

Les corre carrera a los linces

Esa justicia ciega  si la medida es el caso de Grassi por ejemplo, ese sacerdote al que condenaron por abuso en primera y segunda instancia, pero lo dejaron en libertad,  puede seguir visitando el lugar donde cometió el ilícito acompañado por una persona elegida por él;  le corre carrera a los linces y tiene que dejar de comer zanahorias ya

Tiene de mascota un topo o le encuentra los huevos a los teros

Pero si aparece un pobre, si va a  juzgar a algún acusado que no tiene poder, tiene de mascota un topo, la vez llegar con un bastón. Claro que si el infractor en cuestión es Grupo Clarín, o cualquiera del grupo, los Noble por caso, que son los Pérez García de los problemas judiciales, ve más que una lechuza a la noche, le roba los ratones a los chimangos, y algunos dicen que le encuentra los huevos a los teros y le toma la leche a los gatos.
Porque con los poderosos del país, por ejemplo todos los funcionarios y empresarios neoliberales de los periodos menemista y delarruista, ninguno condenado,  nuestra justicia ciega más que ciega es mirona, desfachatada más que nada, y muy buena observadora. No les saca un ojo de encima y hay que córreselos de adelante de su muy buenas vista porque los mira tanto que los va a terminar ojeando
Con ellos se corre el riesgo de que deje de ser la justicia participativa de Malinowski y se vuelva la justicia vouyerista del Marquez de Sade, que por otra parte, tanto problemas tuvo con la justicia

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