domingo, 14 de noviembre de 2010

La proteína de los votantes de Bush

Un grupo de científicos norteamericanos descubrió una proteína que te borra la memoria y te hace olvidar los momentos traumáticos, en una investigación que para algunos la encargaron los votantes de Bush
Lo probaron en ratas y funcionó, las ratas se olvidaron de un ruido fuerte y estridente que les producía terror y no reaccionaron ante el mismo sonido después de inyectada la proteína, ni se preocuparon. Fabricaron ratas corajudas,  inconscientes. Era una fábrica de inconcientes ese laboratorio, y podrían haberle puesto “Grupo Clarín”
La población de ratas a la que le dieron la proteína se extinguió en dos minutos, se la comieron los gatos a los que enfrentaron como si hubiesen sido ositos de felpa. Los felinos primero se sorprendieron y les entró un poco de temor por esas ratas temerarias que parecían kamicases japoneses, y después engordaron unos kilos. Se juntaron a celebrar la navidad anticipada, a regodearse en ese regalo de Papa Noel que eran esas ratas que no tenían registro informativo de la negativa existencia de los gatos para ellas. La población de gatos aumentó un peso promedio de cuatro o cinco kilos, y de repente su ambiente se volvió un tenedor libre
 Y las ratas, las que no podían retener recuerdos traumáticos de nada porque una proteína se los borraba, y nada significaba un peligro para ellas porque no tenían pasado con nada; esas atrevidas ratas sin registros, se van a recordar como las ratas mas temerarias de toda la historia de las ratas, que no tienen una historia temeraria

Una mina de proteínas

Poniéndose a fantasear sobre esa proteína y los hombres (de hecho la inventaron para los hombres) por los acontecimientos traumáticos que son repetitivos en nuestra vida, uno se pone a pensar que ya tenemos esa proteína incorporada, que nuestro cuerpo la fabrica, y que de tener que industrializarla ya tienen donde ir a buscarla, en nosotros mismos, somos una mina de proteínas. Sino no se entiende como elegimos tres veces a Menem, dos veces  Bush, a Grondona cuarenta veces. Y cada diez, quince, veinte años, nos volvemos a meter en un periodo neoliberal mundial, que nos borra todo lo que habíamos construido y nos deja sin nada. El periodo más traumático de todos, al que siempre olvidamos, y en el que siempre recaemos. Nuestra cíclica recaída neoliberal de la que no tenemos registro, como las ratas modificadas

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