sábado, 20 de agosto de 2011

El sendero sin sendero del tao

El tao de hoy, el libro del tao que lee la casa, porque la casa, está casa chiquita en la que estoy en el sur, te levanta, se te mete adentro, y te hace leer. La casa te habita, te mete el sol por la ventana, la mañana en el cuerpo, y si te abre ella misma el libro del Tao de Osho, no es nada raro. El tao de hoy dice cosas impactantes para una mente occidental como la mía ¿Las parábolas serán impactantes? Y también dice cosas bellas. Y una no sabe, ya leído un poquito del tao, muy poquito, si esa belleza se mete por el pensamiento o por la experiencia.


Dice el tao de hoy y es como si lo dijera la casa, mientras de fondo Silvio Rodríguez canta “Soltar todo y largarse” por partes “Y soñando que un día serás poeta” por otras partes. Dice, dentro de la belleza, que cuando estamos conectados con el todo estamos en el camino y cuando estamos conectados con una parte no. Que somos partes del todo y argumenta. Si el sol se enfriara nosotros nos enfriaríamos, así que somos sol. Y se pregunta después, si cuando el mar se agita nosotros nos agitamos, porque dice que somos mar también. Un noventa por ciento del cuerpo humano es agua, dice, con la misma proporción de sales que el mar. Uno se imagina que hay un montón de mares andando por ahí, pequeño mares personales, llevando sus sales, sus peces, sus abismos. El mar está viajando en nosotros como nosotros viajamos en él.

También dice el tao de hoy, dentro de lo bello, que el camino no se aprende leyendo, sino que se experimenta, que hay que encontrarlo solo, y que es como el vuelo de un ave en el cielo, no deja rastros, no hay en el camino de los otros rastros, hay que hacer nuestro propio vuelo en el cielo. Y eso para un mente occidental, necesitada de formulas como la mía, es preocupante

Dentro de lo que a una mente occidental como la mía la sacude, dice que la verdad se aprende por la experiencia no por la mente, se siente no se lee, no se piensa, se experimenta. La mente, la palabra, nos aleja de lo que podemos experimentar, en silencio.

Y dice también que por eso las parábolas no se analizan, se sienten. Que las parábolas son bellas e impactantes, pero no se pueden reflexionar, sino sentir, que son parecidas a la poesía, y que los poetas están más cerca de la verdad que los pensadores



Y uno piensa, como comunicador, y es poco taoísta, occidental, que quizás hay un nuevo tipo de texto, que uno no conocía, el que no se piensa, se siente, dentro de los cuales pueden estar las parábolas del tao, los haikus del zen y la poesía de los poetas.

Pero esto es pensar, occidental, como yo, bien occidental dentro de los occidentales, que se encuentra con un libro del tao en una casa del sur, que no la puedo leer, no me deja, porque se mete antes

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