jueves, 1 de septiembre de 2011

El susurrante

Hola- Hola ¿Este es el confesionario? ¿Acá tengo que decir lo que pienso? ¿Me escuchan? Dicen que susurro. Hablo así, bajito, el susurro me dicen. Y como hablo bajito, hablo de todas cosas bajitas. Los sueldos, que están bajitos, siempre hablo de los sueldos, me echan de todos lados, y también me pegan. Marina, mi novia, que es bajita, pobrecita, 1.60 mide, hablo mucho de ella, pobrecita. Ya me dejó. La usaba para apoyar la cerveza, se la apoyaba en la cabeza. Le regalé el tema La petisita culona, me dijo “Sos un pelotudo” Era bajita, pero estaba bien, porque yo hablo bajito, la voz estaba adonde estaba ella


Pero no todas son alegrías como esas, esto de hablar así también me trajo problemas. Trabajaba en un hotel de noche y me echaron por como despertaba a las personas. La primera vez que desperté a uno me echaron. Lo fui a llamar y le dije –Despiértese, despiértese… No se despierta ¿Qué hago? Señor, despiértese ¿Está vivo? Se despertó tres días después, pensaron que se había muerto. Estaba como hipnotizado, porque lo había dormido más

No sirvo para despertar, ni para chistar. Los del hotel me dijeron que no sirvo ni para echar fli. Pero no me preocupa porque yo fli no quiero echar. Si echaría, echaría bajito. Mataría solamente hormigas, cosas que puedan volar no mataría, salvo que vuelen bajito. Pero no sirvo para chistar, cada vez que le chisto a alguien en la calle lo duermo. Les hago “Chst chst chst chst chst” Entran como en un coma, se despiertan mucho después. Uno se despertó al mes



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