sábado, 7 de diciembre de 2013

Voz




Dicen que hay una voz que nos habla, interna, casi inaudible.  Es como una mirada que nos habla, o como si nos hablaran las cosas. Quizás en realidad es una sensación que nos habla. Porque esa voz tiene la capacidad de transformarse en cosas. A veces es un olor que nos habla, a veces es una imagen, a veces nos habla un sonido, a veces un tacto. Y a veces simplemente el silencio. Algunos creen que no es una voz sino que es el mundo, otros creen que es el mundo en una voz. Y otros que somos nosotros  en el mundo en una voz.  

domingo, 1 de diciembre de 2013


Soñó que era una mariposa

Lao Tse hizo para Borges el mejor poema de la historia de oriente. Fue un texto budista, del budismo zen. En el texto decía: Soñé que era una mariposa, y me desperté. Y ahora no sé si soy un hombre que sueña que es una mariposa o una mariposa que sueña que es un hombre

Para algunos significaba que si Si Lao Tse era una mariposa era una mariposa y si después era Lao Tse, era Lao Tse.
Luego de años de tratar de meter a las personas en las categorías frías e inamovibles de los códigos civiles de los países, haciéndolos chocar con los bordes, los limites raposos del código, haciéndolos entrar  a todos en un mismo sitio del mismo modo. Ahora algunos países están empezando a contemplar más a las personas y menos a  los códigos. Derechos de género,  construcción de otras identidades, otras sensaciones, otras realidades, empiezan a aparecer en la letra quieta, de los códigos, que ahora comenzaron a moverse, ampliando al mundo existente el mundo necesario

domingo, 29 de septiembre de 2013



El azote del barrio
                                                                                     
Borges en una de sus hipótesis dice que nos forma el vocabulario, cada idioma hace un tipo distinto de persona. Un sociólogo lo invertiría y diría que los idiomas son la suma de las personas. Pero es muy interesante la hipótesis de la determinación de las personas por los símbolos.  En un razonamiento exterior es el triunfo de la semiología en la boca de Borges. Están los símbolos y sus estructuras eternas determinantes, y estamos nosotros en ellos, pequeños, fugases, que ocupamos lugares predeterminados. En esta visión del mundo no hay libertad. Eso nos decía Luis, nuestro amigo que había venido de otro lado, y que empleaba todas formas de salvajismo infantil mientras nos ilustraba del mundo. Hijo de dos teóricos intelectuales franceses y de una mala leche que es de todos los sitios. Nos hablaba de Baudelaire, Eliseo Verón, Humberto Eco. Y nos aplicaba cosas de una maldad infantil.
Y todo es una cuestión de perspectiva a veces, lo que contradice la teoría de los símbolos. A sus padres les parecía tan dulce que Luis nos amasijara en la parte de atrás del patio. Lugar al que le decíamos el laboratorio. Y a nosotros no solo doloroso, sino humillante. Y si supiéramos a esa edad de ironías (dicen que las ironías no tienen edades) nos hubiese parecido irónico escuchar a los padres decir: “Mira que angelito como se cansa con los amigos, esta noche va a dormir como un lémur” lo que era en el medio del patio una paliza de proporciones antológicas, propias de las batallas de Aquiles y Héctor en la Ilíada, que aquellos al menos tenían la deferencia de hacerlo rápido, Luis se tomaba todo el tiempo. Porque siempre le admiramos la concentración en el amasijo y el rebusque. Y lo que para los padres era: “Mira cómo juegan a las carreras, de chiquitos, y que rápido corren los vecinos, y que rápido es Luis, ahí los alcanza, les da bombones en la boca. Este chico es beato”  Era la pequeña alimaña domestica de Luis corriéndonos por el barrio, alcanzándonos porque corría como los locos, y poniéndonos cucarachas en la boca porque era un truhán de records. Y lo que para los padres, dos intelectuales franceses que no entendían nada del mundo, era: “Qué lindo como se trepan los vecinos a ese árbol, y que rápidos que son, y que rápido trepa Luis atrás ¿Vos sabias que Luis era tan rápido?  Uy, se les va a acabar el árbol, y ahí se tiran. Es una bendición que nos hayan mandado a ese angelito” Era nosotros trepándonos al árbol para escapar de la bestia incomprensible de Luis, una especie de alienígena con forma humana, el azote del barrio, como le decíamos,  que nos quería prender fuego. Él alcanzándonos porque trepaba como un mandril perseguido por un tigre, como trepan los fanáticos y concentrados que hacen las cosas como si fuera la ultimo en su vida. Y nosotros arrojándonos contra el piso porque ya no importaba nada y cualquier cosa era mejor, que, que te alcance ese truhán de puerto de seis años con lenguaje de un marinero en alta mar al pie de una tormenta de novela, como decían nuestros padres. Es muy cierto lo de los símbolos, pero el mundo es una cuestión de perspectiva. Porque lo que para los padres finalmente era: “Como se suceden las etapas en los niños, ahí esta Luis caminando pensativo por el barrio y mirando para todos lados concentrándose en las cosas como un monje. Ahora está en una etapa de meditación e introspección ¿Este chico no habrá sido en otra vida una asceta hindú, un filosofo griego pacifista en las mesetas cretenses?” Para nosotros era Luis buscándonos por todos lados en el barrio para enterrarnos a ver si podíamos salir de debajo de la tierra, y nosotros escondidos en nuestra casa y sin salir por días, porque nos estaba buscando una bestia borgeana, una especie de ciclope de las islas cretenses (se había puesto un parche) nuestra propia pesadilla materializada en el barrio. Ese chico había sido en otra vida no un asceta hindú sino Atila amasijando a un asceta hindú. No un filósofo griego pacifista meditando en las islas cretenses, sino el demonio de  Tasmania que se lo comió, meditando como se podía comer a toda la población de Creta. Como decían nuestros padres, era una escuela de truhanes, la naturaleza humana rebelándose contra el hombre mismo. Lo que estábamos viendo, decían nuestros padres mientras lo veían prender fuego sus autos (y sus padres se creían que era un bonzo que se había sacrificado por la humanidad) la materialización de todos nuestros temores, la inflación, la rebaja de sueldos, la alergia de verano, porque era colorado como un sarpullido, le decían
Pronto se fue del barrio y volvió todo a la normalidad, se acomodaron los símbolos, pero la época de Luis fue la época que mas aprendimos. Sacrificándose por todos nosotros  sin saberlo, o si, fue nuestro mejor maestro. El que más nos puso a prueba. Y nos dejó como último gesto un aprendizaje del Ho´oponopono. Nos dijo algo que nos quedó siempre, pero que olvidamos automáticamente (dicen que aprender es recordar lo olvidado) Él era nosotros. Nosotros lo habíamos fabricado, nosotros lo habíamos traído y nosotros estamos creando esa situación. Las situaciones externas son internas, y nuestro equilibrio la podría arreglar. También era una excusa y una manera de echarnos la culpa de todo lo que hacía, porque era más mañero que cinco viejo en un partido señor y más astuto que un zorro y una comadreja juntos, y como decían nuestros padres esquilmaba una liebre al trote y le tomaba la leche al gato, pero nos abrió la puerta a otro mundo, y no dejaba de tener cierta razón en lo que había dicho ese pequeño verdugo de la revolución francesa que se paseaba por el barrio con un desdén de compadrito y una ocurrencia de productor de programa televisivo sin raiting
 Aprendizaje que olvidamos rápido, pero todos nuestros aprendizajes están en la infancia, en la calle, en los juegos, y hay que volver a buscarlos.

Allí habita nuevamente Luís, ese truhan de barrio, el que ganaba los cien metros con una tortuga, y que es mejor que su ausencia claro

domingo, 22 de septiembre de 2013

Los memoriosos

Somos memoria, o somos la suma de nuestras memorias, y además tenemos que trascender las memorias. Y dicen que cuando nos vamos lo que se va son las memorias, el resumen de recuerdos de hechos vividos. En esto estaba pensando cuando conocí a los memoriosos. Eran gente como nosotros, vivían en nuestro barrio, pero a cada paso recordaban de memoria un hecho y por eso eran respetados. Corrijo, solamente por eso eran respetados ¿Después de  todo, en esta ciudad, que es el respeto? un esfuerzo vano e imposible. Lo sabían los que mucho lo habían buscado, en esta ciudad, el respeto, era un deambular en una histeria autosatisfecha. No pasó en ninguna otra nunca, y eso no lo eleva al nivel de respetable,  pero acá en cada puerta alguien te espera para no respetarte, no está ganado el respeto de nadie, seres inconformistas portadores de una patología social que celebran extrañamente o callan sospechosamente. Buscar el respeto es tirarse por la espalda un montón de esfuerzo  vano, impensable. Los que lo han buscado lo saben es perder el tiempo. Más vale ignorar a todos y atravesar la ciudad como si uno fuera un extranjero. La extranjerización de lo propio es un dolor pero un alivio, y cuando algo es un dolor y un alivio a la vez, hemos llegado tan lejos que hay que partir a lugares más simples, vivir es entregarse a lo simple.
Pero ahí estaban, los memoriosos, respetados en un lugar sin respeto, solo cuando hacían memoria. Pero solo hasta ese límite, una vez salidos de él subestimados hasta lugares lejanos. Por eso los memoriosos estaban obligados no cruzar ese límite nunca
Ahí estaban.  Seres obligados a no salir de su círculo de éxito. Cuando uno  escuchaba: “Goyén, Villaverde, Trossero, Clausen y Enrique” sabía que se había encontrado con un memorioso “Bochini, Marangoni, Burruchaga, Giusti” Te seguía dando la alienación de Independiente del 83 por ejemplo, como si fuera una radio, o un túnel del tiempo. Muchos han pensado que los memoriosos del barrio eran en realidad túneles del tiempo que uno se cruzaba. Después de todo, nadie sabía cómo era un túnel del tiempo, un agujero de gusano o una maquina temporal. Y pensar que podía ser un ser vivo que simplemente ya con hablar te ponía en el pasado, era una fantasía común en los días donde los memoriosos funcionaban. Porque los memoriosos, como las radios, necesitan funcionar principalmente, para el respeto momentáneo que te da la tranquilidad de la no búsqueda ya de algo. Porque en realidad el que buscaba el respeto buscaba la paz de no buscarlo, de liberarse de esa desviación del sentido de las cosas.
Lo difícil para los memoriosos y su pequeño reinado simbólico de tres, cuatro minutos, es que habitaban una sociedad que necesitaba la superioridad del momento anterior en el momento superior. O sea, un impacto simbólico mayor cada vez.  En una sociedad sensacionalista para ser más exactos. Así que necesitaban recordar más cosas del mismo hecho para mantener el auditorio y el respeto. Que el auditorio era, ojo. Pocha, le señora que barría en la esquina. Ramón el almacenero, yo, que a las cuatro de la tarde no sabía ni para qué estaba viviendo y Francisco, el perro del barrio, que en otra época anterior, o en esta misma, había sido un tipo decían, porque gozaba de un entendimiento que no le dábamos a los que vivían en el barrio del al lado, ni a los memoriosos mismos, seres sin barrio, de una entidad regional principalmente.  No era el círculo de escritores de Viena, o Borges con Bioy Casares, con Lugones que se había enganchado a último momento. Así que el tipo te decía: “Goyén, que ese día estaba más pálido. Villaverde, recién separado, Trossero, de pésimo humor esa tarde que se traducía en sus roscasos. Y el negro Clausen, ese día, peinado a la gomina”  Y así la zafaba. Claro, tenía que cruzarnos al otro día, y con eso no alcanzaba, podía perder por ejemplo al más importante del auditorio, Francisco, y su respeto. Así que ya al otro día era: “Goyén, que ese día estaba más pálido, había ido tres veces al baño, la cuarta se había tropezado en el camino. Villaverde, contrariado, parece que a la esposa de un amigo la acomodaba el nueve suplente, que era farmacéutico en su pueblo. Trossero, de pésimo humor, supuestamente por el problema de Villaverde, y vaya a saber que más le pasaba, Trossero era un ser misterioso” Y ahí ya empezaba a correr riesgo el memorioso de volverse un simple y vulgar chusma de barrio. Otro género muy respetado en la ciudad por identificación más que nada. Pero el  memorioso tenía el honor de ser considerado un formato histórico, eran historiadores orales y cotidianos. Imágenes sonoras de nosotros  (Ahí pueden entenderse también su respeto) Al otro día nos cruzaba y nos decía: “Goyén, un poco más pálido, que ese día había ido tres o cuatro veces al baño, y estaba pensando en la quinta me voy por el inodoro. Villaverde recién contrariado, (parece que la esposa de un amigo lo acomodaba con el nueve suplente) que estaba perdido en meditaciones metafísicas sobre la entidad de la ausencia de pensamientos. Y le preguntaba a Clausen: Che ¿Cuándo no hay pensamientos, no hay nada?  Y Trossero, de pésimo humor, supuestamente por el problema de Villaverde, que en ese momento repetía mentalmente la lista del mercado. Papas, seis kilos, de las blancas. Un zapallito, verde, huevos, de los grandes, once. Preguntar si hay esparrago. Y cada vez que un delantero lo hacía olvidarla le daba un roscaso”

En nuestro barrio respetábamos a los memoriosos, por elegirse, más que por sus logros

sábado, 31 de agosto de 2013

Tío y caída



Ahora está de moda el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) Está bueno que un trastorno tenga nombre musical, o de golpe, o de caída de algo, o de puerta llamada. Pero además es un gran tema para conocer a alguien. Tengo problemas con el TOC, bueno, algo no le funciona.
 Y de cómo se interprete eso, depende de cómo es uno, como diría un profesor, el sentido de las cosas tiene que ver con el contexto. Si dijera yo “Tengo problemas con el TOC” responderían “Le falta un golpe de horno” Si lo dijera Mayra, mi prima, que tiene fobia a las visitas “Tengo problemas con el TOC” pensarían “Pánico a que le golpeen la puerta” Si lo hiciera mi tío Alberto, que es como el país, se cae cada tanto, diagnosticarían problemas de caída, serios problemas de caída. Porque las caídas del tío son un espectáculo, toda su humanidad desparramada, lo mas desparramada posible de desparramo. No son caídas, son derrumbes. Tan es así que mi tía invento un nuevo concepto para sus caídas “Despatasarmado”  es una mezcla de despatarrado, desparramado y desarmado. Y desarmado, no solo porque parece que ese cuerpo se desarma en el piso, sino porque se le desarma el alma. De la manera que cae, como los payasos de antes, como si antes no le hubiese pasado, como si no le fuese a volver a suceder. Porque hay caídas muy expresivas. Parece un gato cayendo del séptimo piso, un pájaro que perdió el equilibrio en el aire, un equilibrista que vio un agujero en la red mientras va cayendo, la tardecita, la explosión de un tsunami. Por eso si dijera mi tío “Tengo problemas como el TOC” le recetarían algo para la caída. Todo queremos ver una caída del tío, no es una caída, es una rompiente. La ONU la declaro una de las siete maravillas de la expresión. Cuando el cae, los veinte clowns que tiene adentro se despiertan y caen con él. Es como si callera la economía nacional. Es una metáfora de la caída que siempre vamos a tener. Y verlo caer, las sensaciones que despiertan  son varias, primero una ganas de querer que caiga, de empujarlo con la mirada, de imaginarlo en el piso, después una leve sensación plena, como la que te hacen sentir algunos artistas, de haber compartido un hecho completo, y después una ganas de agarrarlo, de evitárselo. Y finalmente, como cuando vemos alguien una caído, un enorme deseo de ayudarlo a juntar los pedacitos de sí mismos desparramados en el hecho.
Porque hay que saber caer sin saber caer y sin querer para nada caer, como los payasos, no sé si me entienden. El después de la caída del tío, queda como una escena de crimen (nadie quiere tocar nada) con la sensación de una bar de madrugada, y un sentimiento de post guerra de reconstrucción de Europa, con la certeza  de saber, de haber aprendido mas, de que una persona pueda tener tantas cosas que se desparraman por el piso cuando cae. Porque tío es expresivo, porque tío no sabe caer, pero sabe caer, no sé si me entiende. Se desarma todo tío en el piso al caer, como si estuviese hecho de ladrillitos. Uno ve fémur, los kilómetros de venas, omoplato, tobillo, sorpresa, dignidad, relaciones rotas, besos, ausencias, alguna plata, un boleto, todo caído y mezclado, en eso que ya no es tío, sino un accidente de cosas sin esencia, que uno tiene miedo que se pierdan y se vayan por cualquier lado, que se pierda una parte de tío antes que vuelva a ser tío. Entonces cuando tío se levanta, todos esos clowns que tiene tío, en ese mismo acto vuelve a recuperar toda la esencia en una misma cosa: él. Se levanta la dignidad, se levanta Europa después de la guerra, y un poco nos levantamos todos con él. Cuando tío se levanta es una bandada de pájaros huyendo asustada, es un boxeador recién derribado, una bailarina tropezada, pero también es un presidente dándote a entender que va a arreglar todo. Cuando tío se levanta, y esto realmente sucede, uno confía en él, en que no va a caer nunca más, pero sabe por dentro que en la próxima cuadra va a volver a caer. Cuando tío se levanta uno cae y se levanta con él. Y en ese preciso instante las cosas tienen sentido, como cuando uno ve una verdadera obra de arte, el desarrollo de un hecho en el presente, en plenitud, y si está atento, si aprovecha ese breve instante, entra en el mundo con el


lunes, 8 de abril de 2013


La modernidad

En el siglo cinco antes de Cristo sucedió algo extraño, o se cruzaron las cosas. Lao Tse en China, Siddhartha Gautama en India, Heráclito en Grecia, desarrollaron sus sistemas de pensamientos,  disciplinas, todos a la vez, todos contemporáneos, todos con coincidencias en las cuestiones básicas,  sin conocerse ni influenciarse. Lao Tse desarrollo o compilo el taoísmo, Siddhartha desarrollo el budismo y Heráclito echó a andar una parte de la filosofía griega denominada Holismo. Ese fue el verdadero iluminismo del pensamiento. La época de las luces estuvo antes el oscurantismo. Después la humanidad necesito en el medio una larga edad media para acomodarse a esos vientos de pensamiento

Parece que las ideas fueron tiradas al planeta y se mezclaron todas, o eran toda la misma. Era la época en que Lao Tse era un filoso griego,  Heráclito el primer budista. Y buda ya empezaba a ser taoísta. O Lao Tse era un budista en la estepa china y Heráclito era parte del taoísmo de Grecia y Buda un filosofo holista de India

miércoles, 3 de abril de 2013

El libro de los cambios


 

Hay un concepto de la cultura China que es muy reconocido, el concepto del cambio. Uno de los libros más importantes de la cultura China es el I ching, que se llama Libro de los cambios, donde dice que todo está cambiando constantemente. Si los occidentales tuviéramos un libro fundacional, se llamaría, a su contrario El libro de las permanencias. En occidente no tienen buena prensa los cambios. Esta mal ser cambiante y se organiza buena parte de la educación para que las personas  sean estáticas. Los grandes bancos y los grandes países que hablan con grandes palabras utilizan sustentable, sostenibilidad, todas palabras estáticas, para hablar no de sus inquietudes, sino de sus quietudes.

Claro, el universo fluye y la sociedad occidental es muy cambiante, con personas personas que fuimos educadas para ser estáticas.
Bastante bien nos haría,  un libro de los cambios occidental

viernes, 29 de marzo de 2013

Los dueños del descubrimiento


 
Los veddas textos históricos, mitológicos, fundacionales del pensamiento Indio, no tienen autor, son recopilaciones de cuentos, saberes populares. Las producciones antes eran colectivas y anónimas, no existía la propiedad del texto, la propiedad del intelecto o la idea, como ahora. Dicen que el mundo no se inventa, se descubre, o en todo caso se encuentra, entonces no se puede poner propiedad al descubrimiento del mundo. Y cualquier creación es búsqueda del mundo.

 

lunes, 25 de marzo de 2013

Morales


 

Vamos a hablar de lo que dicen es el futbol. Dicen que un equipo son sus pequeñas asociaciones más que nada, aun más que sus multinacionales. Por multinacionales entendemos a una estrella que viene de afuera., una construcción. Por pequeña asociación entendemos las asociaciones que se dan entre jugadores. Bueno, la asociación que tenían nuestro dos y nuestro seis, si es que se puede explicar lo que tenían, era una pequeña asociación, ilícita. Primero hay que saber entender que a veces entre dos personas se raras se produce una química rara, donde se construye un ambiente raro ¿Cuántas familias hay así? La televisión les dice los Productores  de hechos. Nuestro dos y nuestros seis eran algo de eso. Si eran productores de hechos eran productores de hechos luctuosos. O más bien de desechos  ¿Porque alguien llega a ser un villano en un equipo donde todos quieren ser la estrella? ¿Lo quiere? ¿O la vida lo pone ahí y desarrolla su rol? Jamás vamos a entender esas mentes.  Como Morales, nuestros dos, un simposio de la trampa gratuito. Cuando Morales se retiró por supuesto se sumo a un partido de derecha y empezó a dar cursos sobre actitud a empresarios aburridos, que esperaban más financiar una guerra que arreglar unos problemas. Y de actitud, tenía mucho Morales. Se comenta que los echaron del hospital porque cuando nació no lloró, puteó al partero un  rato largo. Y  no lloró para no darles el gusto.  Los padres ocultaron la historia de su primera palabra, pero la primera palabras que dijo fue “Forros” Morales tenía actitud. No gateo porque nunca iba a estar de rodillas, así que a las pocos meses cuando todos los otros bebes  gateaban, el se paraba y los miraba con desprecio. Pasó de estar acostado a estar parado sin pasar por el arrastrarse ante los más grandes, o andar de rodillas frente a ellos. Se cuenta, y no lo creemos serio, que pateaba a los que gateaban y ahí les despunto su gusto por el futbol, si es que eso se puede llamar futbol, y Morales puede tener gustos. El primer diente que le salió, y esto si puede entrar en el terreno del mito, fue un colmillo. Y dicen que no salió solo, fue una decisión de él. De chiquito tenia de peluche un Aliens, se cuenta que aun lo guarda. Y su primera mascota fue un tejón salvaje. Cuando los chicos debatían si Papá Noel eran o no eran los padres él se preguntaba si era o no era matable. Pero no amasijó a palos a Papa Noel, no, porque era uno solo, y el tenia un buen concepto de él, y un poco de paciencia, apenas un poco. Esperó unos días más  y amasijó a los reyes magos, que él había escuchado en la canción que eran tres. Y si eran Melchor, Gaspar y el negro Baltasar, eso quedó en la nebulosa porque después de la paliza ni ellos se acordaban  cómo se llamaban. Tenía actitud Morales, lo que piden ahora los técnicos. El primer día en el jardín de sus compañeros fue el último de él (y es que si no lo era, era el último de ellos)  Dicen que cambió la voz en la panza, y pegó el estirón solamente porque se trataba de pegar, sino seguía petizo y retacón.

Hombre de los de antes, que no pasan por la niñez, no queman etapas  y son hombres ya de chicos. A los siete años tenía unos mostachos tipo Luques, que daban miedo y se veían de lejos (pensaban que era hijo de la mujer barbuda del circo) a los siete jugaba de dos en Villa Dálmine, estaba casado con una señora de cuarenta y tenía un Torino.

Lo operaron de apendicitis a los nueve, tuvo problemas de la próstata a los once, a los catorce años estaba canoso, y a los veintiuno estaba en tiempo de jubilarse. A esa edad de sumó a nuestro equipo

Bueno, Morales, ese Morales, se enamoró del dos, Giménez

 

martes, 19 de marzo de 2013

Se sale la cadena del razonamiento


 

Los físicos ahora se están encontrando  con el mismo problema con que se encontraron los místicos orientales, y en algunos momentos los especialistas de las ciencias sociales. El lenguaje humano no contiene la realidad, es limitado para eso. Por eso los físicos tratan de meter la realidad en números, los psicólogos trataron de buscarla debajo del lenguaje, en los fallos de la cadena, donde ven una grieta en el discurso, y uno puede meterse a ver. Y los místicos orientales en el quiebre del razonamiento. No buscan una fisura, la provocan.  Uno de los métodos para provocar una fisura en la cadena del razonamiento son los koanes. Adivinanzas del zen que no tienen sentido, pero que te confunden y detienen la cadenas de especulaciones mentales, frenan las palabras que fabrica la mente en un momento de confusión y por ahí entra la realidad. Uno de los koanes conocidos es “¿Cuál es el rostro original que tenias antes de nacer de tus padres?”

Los koanes son repentinos y rápidos, en ese momento las palabras salen corriendo para todos lados, y la cadena de sentido se sale, sufre una dislocación, en ese breve instante entra otra cosa, que está ahí debajo

A todos deberían decirles unos algunos koanes alguna vez en su vida

lunes, 11 de marzo de 2013

Desbordes. Crónica de Junín anunciado


 
García Márquez tiene dos textos con construcciones similares a las que pasó ayer en Junín. Crónica de una muerte anunciada y El general en su laberinto. En Crónica de una muerte anunciada todossaben que algo va a suceder, y lo pueden evitan, pero no lo evitan, quizás por la inercia misma de no evitar nada. En el general en su laberinto, Bolívar está en sus últimos días y a lo que se asiste es la descomposición de su sistema y la caída de todo. Es una novela de derrumbe e impotencia. Lo que sucedió ayer en Junín, en parte, es una situación de derrumbe e impotencia.

Una de las maneras de explicar lo de ayer es como una sucesión de errores. Mas que una sucesión, una exposición de desaciertos, varios actuaron mal, bastante tiempo, en bastantes lados

Fue la actuación en el marco de un extremo, de un borde. Cuando se llega a los bordes se pierde la capacidad de respuesta lucida. Ayer casi todos en Junín estuvieron a los bordes (aunque no quisieran) , y la ciudad misma camino en el precipicio. Lo que vimos fue el borde de una ciudad. No es que tiraron la municipalidad por la ventana como dicen los diarios, sino que la municipalidad llego a un punto de su laberinto. La municipalidad era un castillo del señor de los anillos. Pero la novela del señor de los anillos en la ciudad no la construyeron los que ayer andaban por las calles.

¿Cómo se llega al borde de uno mismo, como estaba ayer Junín? Lo saben los especialistas de la psicología de varias ramas. Cuando no hay proyecto, cuando no hay contenido. La ausencia de proyecto, de contenido, la nada, el no hacer y sobre todo el no ser, desespera a las personas que han venido al mundo a hacer y ser. Cuando no hay lasos, la ausencia de lasos sólidos, desespera a las personas que han venido a desarrollar lasos, y aun mas, son lasos desarrollados. Cuando no hay puentes sobre nada y las personas se ven aisladas en un espacio. Los puentes en Junín son espigones o pasadizos o cornisas. Entre nosotros tenemos cornisas, una cornisa nos lleva hasta al otro, o nos acerca un espigón al otro borde

Esta ausencia de proyecto, de contención, en una ciudad que crece, pero sin algunos proyectos necesario, genera un clima general de tensión e incontensión (bastante tiempo en bastantes lados) porque las cosas siguen avanzando y la ciudad en algunas cosas está detenida, entonces se desbordan las cosas. No se puede detener a una ciudad algunos años, que se quede quieta mientras uno desarrolla su propia historia, no se puede agarrar un río, como ayer, se desborda. Ayer se rompieron los diques que detenían a varias personas en ningún proyecto. Una ciudad es demasiado grande (una persona sola es demasiado grande) es un montón de cosas, un montón de tiempo, no puede estar al servicio de algo en particular.

Tampoco le podemos pedir un criterio coherente a lo desbordado, que se hizo en un situación extrema, un desborde es un desborde, algo mas allá del borde, no tiene una lógica prolija e inteligente.

Lo de ayer en la calle no fue una unicidad de cosas, pasaron muchas cosas diferentes. Hubo muchas situaciones en una, hubo muchas manifestaciones en una. No somos todos iguales los grupos junienses, ni tenemos todos la misma manera, ni llegamos a los extremos del mismo modo, ni estamos viviendo lo mismo.

Ayer no fue un solo ayer, fue muchos ayer, y no se llegó por una situación, se llegó por muchas, y no se cometió un solo error, se cometieron muchos, y no hay un solo responsable de la situación, hay muchos. Y no se va a arreglar sobre todo, jugando a lo mismo

 

 

viernes, 1 de marzo de 2013

La nona y las voces


La nona y las voces

 

Bien se dice que hay dos tipos de conocimiento, por intuición o por racionalización. En el primero uno se escucha a uno, lo que uno mismo se dice, y se hace caso.  Bueno, en casa lo que se sufre es lo que se dice de una sordera interna. No es escuchan. Claro, negados como fueron siempre para las ampliaciones y las ayudas, con eso de no escucharse a sí mismo, siempre se jactaron de que no escuchaban voces “Los que se escuchan a sí mismos, escuchan voces” “¿Y la voz de la conciencia que es? Una voz”   Y aun en algún momento lo llevaron más lejos, y eran de apagar la radio, más que nada por eso de no escuchar voces.

Y acá viene la cuestión de la nona. Porque la nona decía que escuchaba voces, la voz de Fioravamti, Víctor Hugo, la voz de Gardel cantando un tango. Y con esa problemática se presentó al psicólogo “Escucho voces, pero son voces ordenadas, Fernando Bravo de una a cuatro de la tarde. Víctor Hugo Morales entre las nueve y las doce. Ya arranco temprano, escuchando a Magdalena Ruiz Guiñasú. Eso me deja tranquila, son voces ordenadas. Siempre a la misma hora, las mismas voces, y  te informan” Le dijo .No pudo el psicólogo aclararle que escucha a AM Continental que estaba puesta en la cocina, porque la Nona le aventuro “O sufro algún tipo de trastorno, o soy un elegida, que me están transmitiendo cosas. Por ejemplo que está trabado el transito a la altura del puente Pueyrredon por un corte de calle” Porque bien sabia este psicólogo que en casa todos necesitan tener algún problema especial. Y la nona, una tana de las de antes, no tenía ninguno. Así empezó la relación entre el terapeuta de la familia y la nona. Ella lo llamaba y le decía “Fui a la cancha y escuche una voz, que decía Cambio En Argentinos, sale Cambiazo, entre Giménez” Y él no le decía que era la voz del estadio.

Ahí sigue la nona en casa, escuchando voces. Ahora son un poco distintas, lo dijo ella “Algo están pasando, las voces están desordenadas, escucho voces, pero son otras voces” Alguien le corrió el dial de la radio y está escuchando La red. Y enseguida te enumera “Jorge Rial me habla de nueve a una, y unos muchachos que hablan de  futbol, me hablan de doce a dos. Me contaron de los líos que hay en Boca con Riquelme. Por algo me lo dijeron, tengo que arreglarlo”

Ahí está la nona, la última vez que la vi, esta mañana, hace un rato, había salido, no sé si para el psicólogo o para La boca

 

jueves, 28 de febrero de 2013

Circulos y cuadrados


Círculos y cuadrados

 

Uno de los físicos más importantes en la actualidad  dice que hay dos tipos de conocimientos, el racional de la ciencia y el intuitivo de la mística. Ambos tipos de conocimientos, enfrentados desde hace tiempo, se están dando la mano.
Dice también que no se puede comprender de modo racional, porque la mente comprende a través de palabras, de modo direccional, lineal, a una cosa por vez, y en el universo las cosas actúan todas juntas. El universo es circular  y nuestra comprensión es lineal. Con lo que hemos caído en el viejo juego de los niños  ¿Cómo ponemos un cuadrado en un cubo? ¿Cómo ponemos nuestra racionalidad el universo?

Y cuenta que por suerte también está el conocimiento intuitivo, que funciona por conexión y no por comprensión, por pertenencia y no por división, por internalización y no por externalización

Concluye entonces que es extraño ver como hemos tratado de comprender lo que somos, abandonando lo que somos

En este momento, corrientes de la mística y la física, trabajan en conjunto para crear un nuevo paradigma de conocimiento aunando los dos modos de conocer el conocimiento

lunes, 25 de febrero de 2013

Tío y caida


Tío y caída

 

Ahora está de moda el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) Está bueno que un trastorno tenga nombre musical, o de golpe, o de caída de algo, o de puerta llamada. Pero además es un gran tema para conocer a alguien. Tengo problemas con el TOC, bueno, algo no le funciona, a ver como lo arreglamos

Y de cómo se interprete eso, depende de cómo es uno, como diría un profesor, el sentido de las cosas tiene que ver con el contexto. Si dijera yo “Tengo problemas con el TOC” responderían “Le falta un golpe de horno” Si lo dijera Mayra, mi prima, que tiene fobia a las visitas “Tengo problemas con el TOC” pensarían “Pánico a que le golpeen la puerta” Si lo hiciera mi tío Alberto, que es como el país, se cae cada tanto, diagnosticarían problemas de caída, serios problemas de caída. Porque las caídas del tío son un espectáculo, toda su humanidad desparramada, lo mas desparramada posible de desparramo. No son caídas, son derrumbes. Tan es así que mi tía invento un nuevo concepto para sus caídas “Despatasarmado” porque es una mezcla de despatarrado, desparramado y desarmado. Y desarmado, no solo porque parece que ese cuerpo se desarma en el piso, sino porque se le desarma el alma. De la manera que cae, como los payasos de antes, como si antes no le hubiese pasado, como si no le fuese a volver a suceder. Porque hay caídas muy expresivas. Parece un gato cayendo del séptimo piso, un pájaro que perdió el equilibrio en el aire, un equilibrista que vio un agujero en la red mientras va cayendo, la tardecita, la explosión de un tsunami cuando rompe. Por eso si dijera mi tío “Tengo problemas como el TOC” le recetarían algo para la caída. Todo queremos ver una caída del tío,  no es una caída, es una rompiente. La ONU la declaro una de las siete maravillas de la expresión. Cuando el cae, los veinte clowns que tiene adentro se despiertan y caen con él. Es como si callera la economía nacional. Es una metáfora de la caída que siempre vamos a tener. Y verlo caer, las sensaciones que despiertan caen en cuenta, primero una ganas de querer que caiga, de empujarlo con la mirada, de imaginarlo en el piso, después una leve sensación plena, como la que te hacen sentir algunos artistas, de haber compartido un hecho completo, y después una ganas de agarrarlo, de evitárselo. Y finalmente, como cuando vemos alguien una caído, un enorme deseo de ayudarlo a juntar los pedacitos de sí mismos desparramados en el hecho.

Porque hay que saber caer sin saber caer y sin querer para nada caer, como los payasos, no sé si me entienden. El después de la caída del tío, queda como una escena de crimen (nadie quiere tocar nada y más de uno le pregunta si le dispararon) con la sensación de una bar de madrugada, ya cerrado, y un sentimiento de poste guerra de reconstrucción de Europa, con la certeza de no creer, de saber, de haber aprendido mas, de que una persona pueda tener tantas cosas que se desparraman por el piso cuando cae, tantas partes del cuerpo que cayeron y se desarmaron. Porque tío es expresivo, porque tío no sabe caer, pero sabe caer, no sé si me entiende. Se desarma todo tío en el piso al caer, como si estuviese hecho de ladrillitos. Uno ve fémur, los kilómetros de venas, omoplato, tobillo, sorpresa, dignidad, relaciones rotas, besos, ausencias, alguna plata, un boleto, todo caído y mezclado, en eso que ya no es tío, sino un accidente de cosas sin esencia, que uno tiene miedo que se pierdan y se vayan por cualquier lado, que se pierda una parte de tío antes que vuelva a ser tío. Entonces cuando tío se levanta, todos esos clowns que tiene tío, en ese mismo acto vuelve a recuperar toda la esencia en una misma cosa: él. Se levanta la dignidad, se levanta Europa después de la guerra, y un poco nos levantamos todos con él. Cuando tío se levanta es una bandada de pájaros huyendo asustada, es un boxeador recién derribado, una bailarina tropezada, pero también es un presidente dándote a entender que va a arreglar todo. Cuando tío se levanta, y esto realmente sucede, uno confía en él, en que no va a caer nunca más, pero sabe por dentro que en la próxima cuadra va a volver a caer. Cuando tío se levanta uno cae y se levanta con él. Y en ese preciso instante las cosas tienen sentido, como cuando uno ve una verdadera obra de arte, el desarrollo de un hecho en el presente, en plenitud, y si está atento, si aprovecha ese breve instante, entra en el mundo con el

 

 

jueves, 21 de febrero de 2013

La maquina del regreso


 

Dice el filósofo que el agua no pasa dos veces por un mismo rio, y nosotros tampoco. Como viajamos en nosotros mismos, no viajamos dos veces por el mismo sitio de nosotros. Por eso dicen, hay que soltar las cosas que pasaron y esperar las que están. Porque como el rio, no podemos volver en contra de nuestra corriente hacia atrás, ningún rio puede andar en sentido inverso. Y nosotros como el rio no podemos volver a pasar por el sitio por el que ya pasamos de nosotros mismos. Y aunque estemos en una experiencia parecida, es otro sitio, en el tiempo de nosotros, por el que viajamos y viajan los otros.

Salvo que se haya inventado la máquina del tiempo, que podrían llamarla la maquina del regreso, porque está pensada para regresos, y volvamos, a pasar por el mismo sitio, la misma agua en el mismo rio, y hagamos quizás lo mismo

lunes, 18 de febrero de 2013

Mantis y Flog


Mantis y Flog

 

Flog- ¿Por qué estás así? Con las manos arriba de la cabeza sosteniendo algo

Mantis-Tengo miedo que se caiga el cielo

Flog- No se va a caer porque el cielo es redondo, se mece allá arriba. Se puede marear

Mantis- Ahora tengo miedo que se pierda en cielo

Flog- No se va a perder porque es infinito, no tiene lugar fuera de él donde perderse

Mantis-…

Flog- ¿Qué pasa? Que seguís con las manos así cubriéndote de algo

Mantis- Le tengo miedo al cielo

 

 

 

 

Mantis y Flog

 

Flog- Seguís con las manos arriba de la cabeza sosteniendo algo. ¿Miedo que se caiga el cielo?

Mantis- Si

Flog-No se va a caer porque estamos pensando en él. Cuando dejamos de pensar, se cae. Lo sostenemos con los pensamientos

Mantis- ¿Existe lo que pensamos?

Flog- Si

Mantis- La posibilidad que se caiga el cielo existe si la pienso

Flog- Claro

Mantis- Ya la dejé de pensar ¡Es cierto!

 

 

Flog- ¿Qué me está pasando? Estoy despareciendo

Mantis

 

 

 

 

Flog- De nuevo mantís, no me dejés de pensar

Mantis

 

 

 

 

 

 

Flog- Es infantil.  

Mantis-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Flo

Mantis- Ahora puedo seguir teniendo miedo a que se caiga el cielo.. Uy, que mal que se ve. Mejor lo sostengo